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Medir la felicidad Organizacional es estratégico, gestionarla es táctico.

La Real Academia de la Lengua define la estrategia como arte, traza para dirigir un asunto. En cuestiones empresariales la estrategia es la hoja de ruta que marca las pautas de acción para el desarrollo exitoso de su gestión.

Por lo tanto, implica que es a largo plazo y por el hecho de ser general, sirve de guía para el actuar de cada parte de la organización. Para que se considere efectiva, los resultados deben poder medirse porque de otra forma no se sabría si funcionó o no.

Medir la felicidad Organizacional es estratégico, gestionarla es táctico.
La táctica empresarial es en cambio, la forma en que se desarrolla o se ejecutan las tareas previamente fijadas con el fin de hacer cumplir la estrategia. Consta de prácticas o actividades específicas a corto plazo y no se puede separar de la estrategia, puesto que es su fuente primaria.

La estrategia es el corazón de la compañía y entre otros elementos incluye los valores corporativos que representan convicciones de la alta dirección, definen el negocio y cómo se desea que las personas que trabajan allí interactúen entre ellas. Evidentemente, este mismo trato que se use al interior, se verá reflejado en los demás grupos de interés.

Medir la felicidad Organizacional es estratégico, gestionarla es táctico.
Por lo tanto, una empresa interesada en desarrollar y mantener una cultura de felicidad debe empezar por promoverla como un valor o un eje estratégico con lo que se pretende movilizar el compromiso de los colaboradores y la adhesión afectiva con su empresa.

También permitirá crear ecosistemas de alto valor para la sociedad si se logra traducir este valor en comportamientos y prácticas que se interioricen y se incorporen en la forma habitual de trabajar.

Esta visión de felicidad en la organización implica un enfoque ético en la gestión de personas, no solo con el fin primario de alcanzar la rentabilidad anhelada, sino con la consciencia sobre la responsabilidad que tienen las empresas de ayudar a que las personas alcancen una mejor versión de sí mismos.

Medir la felicidad organizacional es estratégico pues estamos convencidos de que, mediante la gestión basada en felicidad, es posible agregar valor a la organización, así como hacerla más humana, rentable y saludable.

Medir la felicidad Organizacional es estratégico, gestionarla es táctico.

El hecho de traer a colación conceptos tan ambiguos y que pueden tener interpretaciones subjetivas como lo es la felicidad, implica un esfuerzo mayor para encontrar argumentos que sustenten el apostarle a este camino. Afortunadamente, las neurociencias y la psicología positiva han hecho cada vez más estudios, descubrimientos y conclusiones mostrando las increíbles ventajas y resultados fructíferos para las personas y las organizaciones.

En Mide La Felicidad entendimos que en torno a la felicidad organizacional hay que hacer un trabajo importante en sensibilización, hacer una detallada planeación, y cuando esta se ejecute, se debe medir de manera periódica y sistemática para hacer los ajustes necesarios en la gestión gracias a la valiosa información que nos arrojan 54 indicadores cuantitativos y cualitativos, pertenecientes a 7 dimensiones tales como: expectativas, realidad, beneficios, agrado, pertenencia, cultura y rotación y felicidad organizacional, de nuestro modelo de medición BhiPRO (Business Happiness Index Program).

Hacemos un llamado a que las empresas evolucionen y se alineen con las tendencias mundiales en gestión de personas y se vuelvan un vivo ejemplo de que medir la felicidad organizacional es estratégico y gestionarla es táctico.

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Diana Ospina Campuzano – Gerente felicidad organizacional
Mide La Felicidad @midelafelicidad

 

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